Posteado por: Guayaramerin | julio 24, 2007

La viudita de Guayaramerín

Esta es una historia muy cómica pero con moraleja respecto de muertos y aparecidos, y lo mejor, es que es propia de Guayaramerín. Ha sido redactada especialmente para ustedes visitantes del Blog de Guayaramerín.

Las leyendas son: narraciones o relatos fabulosos, y a veces con una base histórica, que se transmiten por tradición oral o escrita.
En muchas culturas existe la leyenda de la viudita, y no fue la excepción en Guayaramerín.
Pero esta narración proviene de un caso real, una historia que como leerán proviene del testimonio de la que fuera llamada “la viudita” en tiempos en que no había alumbrado público por el Cementerio General del pueblo de Guayaramerín.

¿Cómo comienza esta historia?

Érase una dama de distinguidas familias del Beni, movima (gentilicio de la gente que nace en la Provincia Yacuma del Departamento Beni) que se trasladó allá por los años 60’s desde su natal Santa Ana del Yacuma a los 20 años para vivir en Guayaramerín donde encontró el cariño de la gente de ese acogedor pueblo fronterizo con el Brasil.
Allí conoció a la persona que conquistó su corazón hasta el extremo de hacer que ella lo busque aún después de la muerte.

Ella, se casó con él a los 24 años el 28 de diciembre de 1969, en pleno Día de los Inocentes para más, y su matrimonio duró 6 años. Su esposo murió el año 1975.
Si les parece insólita la fecha del matrimonio pues no es todo: El día en que inicialmente se iba a celebrar la boda murió el padrino de bodas, y a los dos días…con el corazón dolido y tristeza en los ojos para los novios y amigos, se celebró finalmente la boda.

Fue un matrimonio feliz, muy feliz, la pareja tuvo un hijo, que quedó huérfano del cariño inmenso de su padre a los 4 años y 4 meses, claro está que la visita al cementerio se convirtió en un paseo normal para el niño. A visitar la tumba de su padre.

Esta mujer se aventuraba a ir al oscuro cementerio justamente cuando una torrencial lluvia era cómplice de la oscuridad de la noche con relámpagos y truenos, todo un escenario lóbrego y tenebroso, caminaba siete cuadras desde su domicilio (por la Avenida 9 de Abril ) para llegar al cementerio, por estrechos senderos de por aquel entonces pequeño pueblo de Guayaramerín, eran senderos que conducían al famoso Puente Cariñoso cercano al Cuartel del Batallón Mejillones de donde pertenecían los marineros o que salían los domingos de franco (día libre) y regresaban como a las 9 de la noche a su cuartel.

Diariamente iba ella por las noches: a dejarle flores, acompañarlo, le ponía velas, elevaba oraciones, incluso ponía una radiecito para que el alma del difunto no se sienta sola. Según su creencia el espíritu de los difuntos se aparecía a las personas vivas cuando están con el “alma en pena” por tener algo pendiente para decir que no pudieron revelar durante su vida y como que a esta señora le quedaron muchas cosas por saber por su imprudencia de no escuchar a su esposo minutos antes de la cirugía que le practicaron por motivo de una terrible enfermedad por la que tenía que amputarle la pierna. Ella jamás aceptó que él podría morir en la cirugía.

Las visitas al cementerio se sucedían casi todas las noches, mejor si había tormenta.
La gente que vivía al frente y a los lados del cementerio vivían muertas de miedo: escuchaban la música y veían las sombras que las velas producían cerca del nicho de su difunto y amado esposo. Cerraban puertas y ventanas para no oír ni ver tan escalofriante escena. Para nadie hubiera sido normal y corriente que suceda semejante cosa.

En Una Noche Lluviosa….
Un domingo en la noche, se preparaba una terrible tormenta a partir de las 8 de la noche y la señora viudita se preparaba para salir con su vestido negro de mangas largas-cuello alto, medias negras, zapato cerrado con tacones altos (que sonaban fuerte y el ruido estremecía a más de uno), y un velo negro en la cabeza. Su cartera y una vela que colocaba en una lata para que no se apague con la lluvia, la llevaba entre
entre sus manos.

Al mismo tiempo los marineros esa misma noche se apresuraban a regresar a tiempo a su cuartel, pasando por la puerta del cementerio. (en aquellos tiempos no tenía muro y se veían los nichos desde afuera ) Ellos pasaban corriendo porque les daba miedo los muertos. Peor esa noche!! Que venteaba fuerte avizorando la tormenta.

Pasaron corriendo los marineros, cuando de pronto la señora viudita va saliendo del cementerio queriendo aprovechar de la compañía de los soldaditos para regresar a su casa, y los llama:

- “Espérenme chicos!, Espérenme ! no se vayan, acompáñenme!”- decía con voz clamorosa la viudita mientras llevaba su vela encendida entre sus manos (protegiéndola con una lata, de las gotas de la lluvia).
– “Vámonoj, vamos!!! Un fantasma del cementerio!!, la viudita!!!” – gritaban los soldaditos y corrían más rápido, huyendo de la viudita. – “Ta saliendo el fantasma de la viudita corran!!”. Tenían mucho miedo de morir por la presencia del fantasma que solo consideraban un cuento… hasta esa noche! La viudita se fue tras de ellos, se fue solita a su casa, a paso más lento por sus altos tacones.

Cerca de la casa de la viudita había una pequeña islita de árboles en triángulo conformado por el cruce las calles 9 de Abril y Flor Medina (dos cuadras antes de la casa de la viudita), allí solían dormir los bueyes propiedad de los vecinos-la familia Bertol entre otros- (era su lugar de descanso). Los soldaditos que corrían despavoridos por el miedo y las sombras de la noche no se acordaron ni vieron los bueyes que estaban amarrados a los árboles y se chocaron con cuernos y cabezas de los bueyes, que les causaron heridas en la cabeza. Varios de ellos amanecieron con un parche en la cabeza por los encontrones con los bueyes.
Llegaron a la enfermería del cuartel donde los curaron, contaron que les pasó eso por huir del fantasma de la viudita del cementerio.

La señora viuda que tenía su pulpería (venta surtida donde se proveían los soldaditos de refresco, pan y guineo), al día siguiente del horrendo suceso a los “bolicitos” (como se le suele llamar a los soldaditos marinos), los vio llegar a su venta con parches en la cabeza, en los codos, en la nariz, y no pudo aguantarse la curiosidad de preguntarles qué les había pasado (ella ignoraba el motivo y menos aún creer que podía ser la causante de sus desgracias la noche anterior).Les preguntó si habían peleado entre ellos con tanta violencia para verse lastimados de esa manera.

Ellos no se atrevían a decir la verdad por vergüenza que siendo hombres tengan tanto miedo de un fantasma. Se reían, se reían y no hablaban, y cómo la viudita insistía para darles un buen consejo para que no vuelvan a pelear si acaso ese hubiera sido el motivo. Hasta que uno de ellos, el más valiente, se atrevió a contar la misma historia que había contado a su comandante del cuartel.

Se lo contó con mucho detalle a la señora viudita de la pulpería. Ella en ese momento se puso muy asustada al saber que del cementerio salía el fantasma de la viudita de los cuentos y leyendas de todos los tiempos. Se asustó porque llegó a pensar que a ella le podría suceder en el futuro lo mismo, que se le aparezca el fantasma de esa mujer!!!.
La “conversa” (conversación) con los “bolis” se fue alargando y para la señora viuda de la pulpería fueron haciéndose la coincidencia de las horas y las circunstancias.

La joven viuda para sí misma se dio cuenta de que ella había sido la causante del horrendo susto a los pobres y débiles “bolicitos” del Batallón. Sin decirles más,
despidió a los soldaditos y asustada y arrepentida se fue a su santuario ( lugar de su casa donde ponía sus imágenes y claro la foto de su difunto esposo) a pedir perdón a Dios por haber causado semejante problema y susto a esos, inocentes y cobardes muchachos.

Esa misma mañana ella le había contado a la primera cliente del día,( que llegó a la pulpería a comprar el pan y el azúcar para su desayuno), acerca de la cobardía de los “bolis” que no querían escuchar su clamoroso pedido para que la acompañen hasta su casa, así le contó a su clienta. Esta señora se sorprendió y se disgusto por la actitud cobarde de los soldados a los que más tarde les llamó la atención por ser descomedidos de no querer acompañar a su vecina y que más bien le huyeron.
Los soldados ofendidos le avisaron a su comandante, (en esos tiempos era el sr. Ramiro Terrazas Rodríguez) que por cierto era primo de la viuda.

El comandante enterándose de la verdad por el testimonio de sus soldados esa noche lluviosa y relacionándolo con lo que reclamó la señora a los solados, ató cabos y cayó en cuenta de que la viudita del cementerio era su prima.

Muy preocupado él y su familia fueron a visitarla para pedirle que aceptara irse a vivir con ellos por el bien de ella y su pequeño hijo, ya que se puso a pensar que algo raro y delicado le estaba ocurriendo a su prima, una enfermedad psicológica debido a la pena y tristeza que le agobiaba.
Ella no aceptó porque su deseo era permanecer en la casa donde vivió con su marido y quizás…se le aparecería.
Días después por motivos de salud los familiares de su esposo muerto la llevaron a la clínica del Dr. Aldo Bravo y después la convencieron de vivir con ellos.

Inclusive le ayudaban a buscar novio para que se vuelva a casar y que deje el luto para que no se le aparezca más el muerto.
Y esta historia es para demostrar que con las historias sobre aparecidos y fantasmas son pura fantasía de la gente. Se imaginan quiénes en verdad fueron la: “La Llorona”, “La viudita”? quizás gente común y corriente.

Es para advertir a la gente de que tales cosas no existen, que los muertos no se levantan más, ni para hacer bien ni para hacer mal.

Redactado en Santa Cruz de la Sierra, del testimonio de la misma viudita: Floren Cristina Eusebia (es su nombre de acuerdo al calendario Bristol, que le puso su mamá al nacer moribunda).

FIN

 

 

 

PD. Cómo ven no tiene ilustración esta historia…así que si has leìdo la historia te invitamos a sugerir imagenes para este post: Ponéle imagen a la historia. Un saludo desde Bolivia.

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Responses

  1. solo quiero saber un poco mas de lo que es guayaramerin que es mi pueblo pero no me e criado alla i por eso quiero conocer mas de eso


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